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autoestima y pensamiento

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PENSAMIENTOS, AUTOESTIMA, IMAGEN CORPORAL Y ATENCIÓN PLENA.

Nuestra autoestima es aquella valoración, percepción o juicio que hace una persona de sí mismo en función de sus pensamientos, emociones y experiencias previas.

La imagen corporal no es la apariencia física. Es mucho más. Es cómo nos vemos, cómo nos sentimos, cómo nos tratamos y cómo percibimos el mundo a través de nuestro cuerpo. También influye en nuestras relaciones y en nuestra vida laboral, familiar...La imagen corporal está relacionada directamente con la autoestima.
Además, la imagen corporal no es fija y puede llegar a variar a lo largo de un mismo día.

Entre el deseo y el logro está la acción. Nada sucede si tú no intervienes.
¿En cuántas te has visto fantaseando con lo que deseas, pero sin que luego se materialice? Seguramente que en muchas.

Es complicado disfrutar de una vida plena si tienes un concepto negativo de ti. La autoestima va más allá de la propia imagen. Incluye el aprecio que nos tenemos a nosotros mismos.
Pero ¿por qué la perdemos o, mejor dicho, por qué no llegamos a desarrollarla? En gran parte viene de lo que recibimos del entorno, es decir, el feedback de los demás, las críticas recibidas por padres, profesores, amigos, entrenadores, familiares. Y, a medida que crecemos, del nivel de exigencia que tenemos con nosotros mismos y de la imagen que nos vamos elaborando. Esta imagen depende también de nuestros valores y de lo hábiles y competentes que nos veamos.
Está demostrado que quienes conectan con su potencial, sus talentos y con su verdadera esencia tienen vidas satisfactorias en todos los ámbitos de su vida.
¡Y esto está al alcance de todos!

Pensamiento, emoción y conducta están interrelacionados, por eso la manera en cómo te hablas afecta a esta triada psicológica. Claro, que para que tu pensamiento, tu autodiálogo sume, necesitas seguir directrices.

Una de las habilidades que trabajamos mucho en terapia, es aprender a pensar a los pensamientos (como bien dice en su post Ceilia Veiga).
🤓Si. Y nos gusta cuestionarlos. Y más nos encanta refutarlos.
🧠Los pensamientos no son hechos, por muy reales que parezcan, por muy vívidos que se nos presenten. Estamos acostumbrados a confiar en la información que nos tira nuestro cerebro, porque somos seres racionales, pero los pensamientos ansiógenos (los catastróficos, los terribles) se nos presentan y nos creemos la información que nos tiran.
🗣️ ¿Y qué información nos tiran?
⚠️Cuidado!
⚠️Peligro!
⚠️Amenaza!
⚠️Riesgo alto!
🙆🏻‍♀️Recordemos que la función adaptativa del miedo es protegernos, por ende, no es casual que pensemos así. El problema es que las personas que padecen ansiedad tienden a ver más amenazas de las que hay, o amenazas más peligrosas de lo que son.
🙅🏻‍♀️Entonces, no te creas el titular de Crónica. Profundiza en la noticia. Considera al pensamiento como una hipótesis que tienes que probar. Y que te demuestre que es cierto. Hazle preguntas al pensamiento que te invade. Vas a ver que, con unas cuantas preguntas bien hechas, no resiste archivo.
🙇🏻‍♀️Los pensamientos no son hechos.
👉Te cuesta ver a los pensamientos con un poquito de distancia? ¿O te resulta fácil tratarlos como hipótesis?
🧠Céntrate en lo que depende de ti “me voy a preparar el examen a conciencia, solo tengo que organizarme”.
🧠Formula tu pensamiento o tu comentario en términos de lo que deseas conseguir, no lo que deseas evitar. Por ejemplo, “mantén los ojos cerrados” en lugar de “no se te ocurra abrir los ojos durante la resonancia que te vas a agobiar”.
🧠Dirige tu pensamiento hacia el rendimiento, no el logro. Es decir, habla contigo de lo que tienes que hacer, de cómo tienes que intervenir tú para conseguir lo que deseas, no del premio ni de la meta. “Hablaré de mis emociones y de cómo me siento para empatizar con mi pareja” en lugar de “seguro que entenderá cómo me siento”
🧠Háblate con dulzura respeto y amabilidad, como lo harías con alguien a quien respetas, admiras o amas. Las palabras que utilizas dejan cicatrices.
🧠No utilices un vocabulario exigente, agresivo, que te invalide. “Es que eres tonta, de verdad”. “Joder, qué complicado es siempre todo”.
🧠Te ayudará sustituir palabras que indican estados de ánimo incómodos por palabras que alientan. Trata de reducir el uso innecesario de palabras como prisa, venga, corre, no puedo, no soy capaz, por un vocabulario que se oriente a otras emociones.

😑 No podemos cambiar nada que no sepamos qué es.
🤦🏻‍♀️ Estoy hablando de cosas que se pueden medir y registrar, como:
🔸Conductas
🔸Pensamientos
🔸Creencias
🔸Emociones
🔸Hábitos
🔸Síntomas

🙇🏻‍♀️Muchas personas creen que saben lo que les pasa. Otros, no tienen mucha idea.

🙆🏻‍♀️ Es muy importante registrar con la mayor precisión posible, porque nadie puede cambiar lo que no conoce.
✍️ Registra cuantas veces se repite una conducta problema. Cuántas veces aparece un mismo pensamiento (o estilo de pensamiento). ¡Registra! las emociones, usando al cuerpo como sensor, en lugar de que siempre sea la sirena de alarma. ¡Registra! 🙏
👉Registrar te obliga a hacerte cargo de lo que tienes que cambiar para estar mejor. Nos permite focalizar y armar un plan para lograr esos cambios.
🙄Bájalo al papel. Anótalo. Lo que queda en la cabeza se pierde, te confunde, te abruma.
💰Y encima, registrar tiene una yapa! Las conductas problema tienden a disminuir cuando tenemos que llevar registro de ellas. Así que vale la pena el trabajo.
🤙Por eso:
💞Te acordaste de algo para hablar en terapia? ¡Escríbelo!
💞Te sentís mal? ¡Anótalo!
💞Tu psicólog@ te manda una tarea para completar. ¡Hazla! 🙏
✍️Registra como un campeón. Y tienes un tercio de la batalla ganada.

Y AHORA DE LA MANO DE PATRICIA RAMÍREZ te dejo 8 consejos para calmar la mente:

1️⃣   Anota lo que tengas pendiente de hacer. No abuses de tu memoria. Con ello obligas a tu cerebro a que esté pendiente de información que se puede perder y que, de ser así, te ocasionaría un trastorno. Cando haces listas o anotas las cosas, te relajas sabiendo que ya no se te va a olvidar la información.
2️⃣   Distánciate. Existen preocupaciones de las que no podemos ocuparnos porque su solución no depende de nosotros en ese momento. Trata de no hablar con esas ideas, da las gracias a tu mente y lleva tu atención al momento presente.
3️⃣   Haz ejercicio. Cuando la cabeza empiece a centrifugar, ponte la ropa de deporte y sal a correr, a caminar o baila dónde estés. El ejercicio calma la mente y permite pensar con más serenidad.
4️⃣   Medita diariamente. La meditación te ayudará a trabajar tu atención, a poder estar presente en lo que haces sin dejar que la tormenta de pensamientos se apodere de ti.
5️⃣   Anota lo que te preocupa. Ten a mano una lista de preocupaciones, de tal manera que le puedas dedicar diez minutos al día para pensar en ello. Pero no más, diez minutos.
6️⃣   Tú no eres tus pensamientos, tú eres tus acciones. Si los pensamientos te invaden, piensa que en gran parte permanecen en tu mente gracias al valor que les das.
7️⃣   Pide otro punto de vista. Es bueno contar con la perspectiva de otras personas, nos pueden dar consejos, abrir los ojos o flexibilizar y relativizar la preocupación.
8️⃣   Estate en el presente. Una tarea a la vez. Aprende a trabajar, relacionarte y disfrutar de tu tiempo de ocio estando en el aquí y en el ahora. Conéctate con el momento, con la mente, el cuerpo y los sentidos.

 

Visto 36 veces Modificado por última vez en Sábado, 18 Septiembre 2021 12:29

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